lunes, 9 de marzo de 2009

L´reseña: John Porcellino.

Los amigos de Casa L´inc me encargaron un par de reseñas sobre comics. Acá va mi primer intento sobre uno de mis autores preferidos: John Porcellino. Las reseñas también podrán encontrarlas en el blog de L´inc.
Por Kioskerman, marzo de 2009
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*King cat 67 (Autoeditado, 2006)

*King cat 68 (Autoeditado, 2007)

*King cat 69 (Autoeditado, 2008)

*Diary of a Mosquito Abatement Man (La Mano, 2005. Contiene historias extraídas de King Cat)

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"...a través de los fanzines es posible comunicarse con las personas en todas partes e inclusive desarrollar amistades con ellos. Algo tan simple como una fotocopia puede cambiar la vida de alguien para siempre". (John Porcellino en "Watcha mean what´s a zine?, The art of making zines and mini comics")

"En mayo de 1989, cuando tenía 20 años, tuve una idea para una revista nueva. Quería publicar algo que fuera realizado integramente por mi, que pudiera contener lo que yo quisiera, que pudiera reflejar mi vida entera. Algo que pudiera ser una declaración personal mia al resto del mundo" (John Porcellino sobre los inicios de King Cat, en la intoducción de "King Cat Classix").

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A veces pongo un disco de Dylan de los 60. Aquellos donde el joven poeta solo tenía a su disposición 6 cuerdas acostadas contra la masa hueca de una guitarra acústica, junto con una pequeña harmónica. Tal vez un tema imborrable como "Percy´s song" (sobre todo aquella versión del 63, en el Carnegie Hall). Si uno logra relajarse lo suficiente y oír cuidadosamente puede que sienta no solamente el fraseo del muchacho oriundo del Midwest estadounidense, sino también su respiración. Y con esa respiración, su alma. No les miento. Hay algo en la simpleza, en la crudeza de esas interpretaciones que llega a lugares insospechados.

Para mi no hay un Dylan como el de esa época. Porque nunca estuvo tan desnudo. Para mi siempre fue sincero, pero en esa época era sincero y estaba completamente desnudo, la voz y la guitarra, nada más. Oyendo alguno de sus primeros discos como "Another side of Bob Dylan", es como si uno pudiera ver el cuadro: John Hammond en la sala de los controles, Bob tomándose un vinito, sentado en un banquito en el medio de un inmenso estudio neoyorquino, a las 12.30 de la noche, en una metrópolis que, dicen, era puro hipismo y vientos de cambio.

Esa misma sinceridad que encuentro en Dylan, que me permite oir su alma, es la misma que encontré al leer los comics de John Porcellino por primera vez, la mayor parte de ellos en clave autobiográfica.

Y la desnudez, también está ahí: Porcellino utiliza el blanco y la línea con la misma economía que Dylan utiliza los rasguidos secos y punzantes de su guitarra Martin. Y se para frente al público sin más expectativas que compartir su particular visión sobre el mundo. Bueno, tal vez no sea casualidad que Dylan sea una de las máximas inspiraciones de Porcellino y un personaje recurrente en sus pequeñas listas de Top 40 del mes (una sección que siempre espero al leer una nueva edición de King Cat)

Picasso decía que "el arte no es la verdad", que el arte "es una mentira que nos permite darnos cuenta de la verdad". (1)

Los comics de Porcellino no son la verdad en si misma, claro, son una construcción del propio autor, en base a las experiencias de su propia vida. Pero esa "mentira" está tan genuinamente plasmada sobre pequeños dobleces de hojas A4, que pareciera que el autor nos está hablando desde lo más profundo de su espíritu, sin frontera alguna entre los que nos tiene que decir y lo que podemos recibir. En mi opinión, nos encontramos ante un verdadero artista, esos que logran que esa distancia sea casi invisible.

King Cat, el resultado final, es como la contemplación misma de la naturaleza. Nos sentamos a mirar y nos dejamos invadir por el viento, la música, las hojas, la noche, las estrellas, los cables de televisión, la ciudad de Chicago, las rutas interestatales de Estados Unidos, las nubes en Denver, los arañazos de los gatos.

El color predominante en King Cat, su obra más conocida, el fanzine que viene plegando a mano, uno por uno, desde 1989, es el BLANCO. Sobre ese blanco bailan unas pocas líneas, muy pocas. Formas claras y precisas que no obedecen casi a ninguna ley de sombreado y perspectiva (por más que Porcellino, hoy un señor de 40 años, haya asistido a la escuela de arte plástico en su juventud). Es que el autor en cuestión viene del punk y la ideología del "Do it yourself" (DIY) sigue ahí presente junto con algunas influencias del budismo. Una mezcla casi perfecta entre anarquía y sensibilidad.

Dicen que una de las cosas más importantes que hay que lograr en el dibujo del comic es que esas líneas que uno hace, "cobren vida" sobre la página. Pequeño detalle. En mi opinión esto puede lograrse con diferentes grados de éxito. Asi la página puede estar más o menos "viva". También es uno de los criterios que hacen que una historia dibujada en formato comic me contrate como lector o no. Las páginas de King Cat logran esa verosimilitud instantáneamente y contagian vitalidad en su máxima expresión: las noches cautivan, lo autos se mueven, las estrellas iluminan, el aire se respira, los olores se sienten.

Todo esto contribuye a la construcción de un mundo nuevo. Si bien la autobiografía se base en la vida "real", la expresión, de la mano de un dibujante como Porcellino, logra plasmar una realidad paralela completamente nueva, y el Chicago o Denver o San Francisco que el autor revela, son lugares únicos e irrepetibles. Bueno, repetibles al volver a abrir las páginas. Otros autores que, en mi opinión, logran resultados similares son Ron Regé J.R y James Kochalka.

Hagan el ejercicio de leer un King Cat y meterse literalmente en la página. Es algo que se puede hacer. Y se pueden recorrer los espacios. Y de esta manera las posibilidades de mundos a vivir se vuelven infinitas. ¿No es eso una de las cualidades increíbles del comic? Perdonen mi entusiasmo.

La mayor parte de los autores de comics norteamericanos que publican hoy en editoriales independientes como Fantagraphics, Top Shelf o Drawn and Quarterly (por nombrar algunas), y que se encuentran entre los 25 y 40 años (esto es un número aproximado), han sido influenciados en alguna manera por Porcellino. Es uno de los padres del moviento del fanzine y su amor por este formato, asi como su dedicación en la producción y distribución de los mismos, ha sido completamente inspiradora para miles de inventores de "mini-comics".

Porcellino vende sus comics a través de su página web (www.king-cat.net). Él los dibuja, él los imprime, él los dobla y los abrocha y él los distribuye a través del correo tradicional. Aparte de eso tiene siempre un "day job", como dicen allá arriba (un trabajo para ganarse el pan, durante el día) que le ha dado más de un argumento memorable dentro de sus historias ("Diary of a Mosquito Abatement man" es un ejemplo de uno esos trabajos).

Para mi el fanzine es un poco como como una pintura. Podrán tildarme de exagerado, pero así lo veo yo. Uno puede comprar un libro impreso con una calidad impresionante, donde la mayor parte del trabajo ha sido realizada por el propio artista, pero también intervinieron un poco el diseñador (aunque en algunos casos sea el propio artista) y otro poco, importante, el imprentero.

Pero un fanzine es obra COMPLETA del artista. Todo el proceso lo ha manejado él. Los ganchos que sujetan las hojas fueron colocadas por él. El papel fue doblado por él. La forma en que colocó los ganchos en el medio es parte de la obra de arte, como si se tratara de una pequeña escultura. Señor lector, si usted posee una pieza de éstas puede sentirse afortunado. Ni hablar si se trata de un King Cat o cualquier otro comic de John Porcellino.

Y si alguno prefiere el formato libro, puede optar por recopilaciones de King Cat como "Perfect Example", "King Cat Classix" o "Diary of a mosquito abatement man", donde el autor narra su experiencia como exterminador de mosquitos (algo de lo que dice haberse arrepentido, pero que merece la pena ser contado) Este último libro contiene también una increíble dedicatoria: ¡A los mosquitos, a los alambrados y al cielo! (entre otras cosas).

La producción de este artista ha sido bastante pareja a lo largo de todos los años, generando al menos un número de su fanzine King Cat (impreso en una calidad de papel superior) por año. También ha participado en prestigiosas antologías como "Kramers Ergot".

Últimamente ha desarrollado la adaptación en comic de la historia de Thoreau en Walden (un clásico de la literatura norteamericana que narra, también en clave autobiográfica, las experienciasdel autor, Thoreau, quien se internó dos años en una cabaña en el bosque de Walden Pond para vivir una experiencia digna de ser contada) El lector de Porcellino entenderá rápidamente el por qué de la elección de este título por el autor.

A veces me sucede algo como esto: me detengo en una estación de servicio, en el medio de la ruta y cuando bajo del auto, el tiempo se detiene por un instante y de repente me abstraigo mirando el otro lado de la ruta; un alambrado, un poste de luz y detrás de eso el verde, las nubes, un molino, algunos caballos. No hay introducción, nudo o descenlace en toda esa secuencia. Es la vida misma. Es la contemplación pura, un pequeño momento de trascendencia. Algo que puede llegar a sucederles al abrir y darle vueltas a un par de hojas a un King Cat.

Un muy buen lugar para empezar a leer a Porcellino son estos números de King Cat, si usted quiere disfrutar del formato fanzine. O directamente a través de un libro como "Diary of a Mosquito Abatement man". Dificultad del inglés empleado: nivel intermedio.

Lugar donde pueden conseguirlos: Casa L´inc (Amenabar 93, Capital Federal) Tengo entendido que también pueden encargar otros en el mismo lugar. Visiten el blog haciendo click acá.

(1) "Picasso on art". A selection of views. Editado por Dore Ashton. Da Capo Press, 1972.

*Imágenes: aquí les comparto imágenes de algunos de los libros y fanzines de John Porcellino. En el caso de "Watcha mean..." solo aparecen dos páginas de él. Todos, más que recomendables.