sábado, 22 de agosto de 2009

L´reseña: Klezmer de Joan Sfar

Continúo con las reseñas de comics que hago para Casa L´inc. Esta vez le tocó el turno a Joan Sfar, uno de mis admirados autores




L´reseña: "Klezmer" de Joan Sfar.

Por Kioskerman, agosto de 2009

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*Norma Editorial. Colección Nómada

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"No, es el movimiento el que da lugar a la línea" (Henri de Toulouse Lautrec) 1

Joan Sfar tiene sueños. Son sueños esfumados y poco precisos. Pero a m p l i o s. Y ese gas, que son su líneas, permite que, usted señor lector o señora lectora, pueda meterse un poco adentro de su humareda.

Digamos que la humareda de Sfar es de muchos colores y mientras que uno está inmerso en los colores puede oír algunas voces. De algunos personajes, algunos malos y otros buenos. Y otros, muertos. Y que luego de un tiempo uno empieza a notar formas en las voces y el gas, que hasta ahora había sido difuso, comienza a enhebrar historias.

Porque Sfar pinta con acuarelas sus sueños y luego uno termina soñando con él. Aunque él se levanta en Francia y usted se levanta...bueno yo me levanto en Buenos Aires. Tal vez alguien esté leyendo ésto en Francia. Mis disculpas por mi prejuicio para usted, monsieur, madame.

Las historias son sobre una banda (Son 3 libros que se ha editado hasta ahora, por la editorial Norma de España). Una especie del grupo de los 5 de Enid Blyton, pero mucho más...inmorales. Es una banda en el sentido de bandidos y una banda en el sentido musical. Y una banda como diríamos en la Argentina, una banda loca. Pero también son buena gente y se ayudan entre sí. Cada uno con una cualidad distinta, como los X-men de Stan Lee y Jack Kirby.

Y una banda de judíos, adoradores del ritmo del Klezmer (música de los judíos de Europa Oriental), viajando a campo traviesa por una Rusia que ya es vieja y casi fantástica. Una Rusia helada. Con bosques, grupos antisemitas y casas de gente gorda en oro y manjares lujosos.

Se me mezclan ideas y personajes de Hans Christian Andersen mientras lo leo.

El protagonista es un muchachito inquieto, Yaakov. Un estudiante para rabino, que le roba el tapado a su maestro y dice no saber por qué lo hizo. Algo muy parecido a la vida misma ¿no? O interesante al menos. Yakoov no es un sabelotodo, más bien quiere aprender. Y quien luego se baña desnudo con una hermosa joven de amplias curvas en una bañadera de una casa que no es la de él ni la de ella. Y los dos tienen los ojos vendados. En el medio de esas dos acciones pasan varias cosas y después varias cosas más. Pero esa es una de la escenas más eróticas que jamás leí en mi vida.

Ahí tienen algunas de las cosas que suceden en Klezmer. También está Odessa, la ciudad de la película y la escalera. Pero en ella hay ahora alcohol, arte y armas de fuego. También hay un poco de Oliver Twist.

Lo más interesante de este comic, para mi, es el uso del color. Sfar utiliza el color para pintar emociones y generar un estado de conciencia en nuestras mentes, que se parece mucho al estado de los sueños.

Como le dice uno de los protagonistas, Tchokola, a Yaacob: "Yo no sé solfeo, pero conozco mi instrumento".  Sfar acá pinta cómo a él se le canta. Y les aseguro que conoce su instrumento. Porque el resultado es efectivo.

Todos los tomos vienen con "extras", bonus tracks. En el tomo 2 "Feliz Cumpleaños Scylla", hay un ensayo de Sfar sobr el uso del color en el comic, que vale tanto como la historia que lo precede. Es decir, me hubiese comprado el libro sólo para leer un ensayo tan revelador, honesto y rico como ése. Escrito por uno de los dibujantes más importantes que ha dado el comic europeo desde Hergé. Y quien le ha dado un paso adelante a lo que significó y significa la escuela de la línea clara y sus paletas naturalistas. Junto a Christophe Blain y David B. no deja de inspirar nuevos caminos.

Los dibujos están producidos medio "así nomás", diría alguien que no mira atentamente. Pero para otro ojo avisor están vivos y son tan sueltos que permiten volar. Entrar ahí, en esas viñetas. En esa alacena llena de comidas exóticas que es Joan Sfar.

Si para Chris Ware el dibujo no es importante en el comic y no hay que prestarle atención (para poder "leer" las imágenes y no "mirarlas", diría él), para Sfar no es ni una ni la otra. Para Sfar el dibujo acá, supongo yo, hay que "soñarlo". Leerlo con los ojos al reverso, como cuando estamos en la tierra de Morfeo y Little Nemo.

¿Esto significa que el comic Klezmer hay que leerlo con los ojos cerrados? No, no, no. Hay que leerlo con los ojos abiertos, pero medio distraído y dejar que Sfar lo hipnotize a uno y lo lleve de viaje a otros lados. Donde las cosas no son tan lógicas, pero sí cargadas de aventura, emoción y descubrimiento.

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Dónde comprar estos magníficos libros: Casa L´inc (Amenabar 93, Capital Federal)

También pueden encargar otros libros de éste autor, en el mismo lugar.

*Imágenes: Comparto imágenes de dos de estos libros.

(1) "Toulouse Latrec". Taschen. 2009

jueves, 6 de agosto de 2009

Dibujos








Originales de los dibujos que use para el libro de Edén.
Pronto subiré los mismos dibujos pintados y algunos bocetos.