martes, 30 de noviembre de 2010

Hoy a las 19.00 digo pavadas.



Acompañado de unos chabones que también hacen wecomiqs, viste.
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(Aclaro que lo posteo tarde porque la sala es chica y limitada la entrada a su capacidad).

lunes, 29 de noviembre de 2010

viernes, 26 de noviembre de 2010

Cuaderno

Patti Smith y Loris Z. (Dos reseñas)

"Persona. Cada movimiento es una conquista" de Loris Z. (La Pinta, 2010)
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Yo no sé si Loris Z. dice que "cada movimiento (en el arte) es una conquista". Sí así lo interpreto yo y tal vez sea un error. Pero, al mismo tiempo, eso sucede siempre.
Cada historia que escupe Loriz lo lleva un poco más adelante (o más atrás, sin que eso sea peyorativo). La cosa es que lo mueve desde un centro a cualquier otro lugar. Desde un centro a cualquier lado que él considere honesto (e interesante). A Loris, el italiano entre comillas, este fan de Philip K. Dick, lo conozco ya lo suficiente para entender por qué su obra es genuina. Y por qué es una búsqueda en cada movimiento. Una conquista para él, claro. Y tal vez lo mismo para algún lector.

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"Eramos unos niños", de Patti Smith (Lumen, 2010)
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Este libro me gusta muchísimo. Me hace acordar al Catcher de Salinger. Lo cual es un muy grato recuerdo y un gran honor para Patti Smith. Me transporta a un mundo de lucha femenina, como la mejor película de Hayao Miyazaki. Y me habla directa e indirectamente de alguno de mis ídolos: Bob Dylan, Rimbaud, William Blake. Y sobre todo Greenwich Village, si es que lo puedo considerar un personaje.

Es una historia de amor también. Una especie de Judy Garland, transportada por un torbellino inesperado a la mágica ciudad ozeana, de torres interminables. Es una historia sobre el amor entre las personas, más allá de la primavera del sesenta. Más allá de la definición clásica de los sexos.

Es una persona honesta esta Patti. Esta Patti que no sé si me miente o me dice la verdad, pero que sin dudas me hace querer ser su amigo.

Hay una escena de escape, de escape a través de una plaza. Mucho más verdadera que el escape de Luke y Leia, colgados de un hilo sobre el puente invisible de Darth Vader. No es ciencia ficción. Es puro romanticismo en la Nueva Roma.

En esa escena de escape me deposité una vez que empecé este libro. Y de ahí no quise moverme más. Porque fue la pequeña conclusión de que éste iba a ser uno de los mejores libros que iba a leer en mi existencia. Y eso que el escape sucede ya en el comienzo.

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Kioskerman. Noviembre 2010.


jueves, 25 de noviembre de 2010

viernes, 12 de noviembre de 2010

sábado, 6 de noviembre de 2010

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Europa


Ella allá.
Allá tan lejos.
Cruzando el mar.
Me escribe un mensaje.
Y desaparece.
Como una boya sin ancla.
Cuando intento responderle,
ella ya no está.
Allá.

Me divierte que seamos,
aventureros, astronautas.
Después de todo,
¿No somos islas?

¿Qué vas a comer esta noche?
¿Qué vestido te vas a poner?

Acá llueve en Buenos Aires.
Pareciera que estuvo lloviendo todos los siglos.
Estaba oyendo Artaud y ahora lo estoy oyendo de nuevo.
Todas las frases coinciden, como siempre pasa.
Aunque siempre, siempre es distinto.

¿Tuviste miedo en el avión?

Intenté hacer lentejas, aunque
¿No estaban hechas ya?

Anoche, en tu lado
hizo un hueco frío.
Me imaginé que si no fuese por tu diaria presencia,
esa caverna sería eterna.

¿Qué pasa que aún no me respondes?
¿Estas ahí? Porque te noté distante.
"La noche te oculta la voz".
De verdad que las frases coinciden.

Cuando me respondas,
mis palabras ya se habrán volado todas.
"Tus hojas siempre se agitan algo".
¿Te das cuenta?

Todas. Todas. Todas.

Te imaginé en la cama del hotel,
con un turbante de toalla en la cabeza.
Intentando leer folletos en francés.

Folletos, que en Francia, no leerá nadie.
¿O acaso te interesaste, alguna vez, en los folletos de tango?

Imagino que pensarás en mi antes de dormir.
Y también en el futuro.
En Ellos.
En los que llenan tus pensamientos últimamente.

No puedo dejar de escribirte.
Es como si el hechizo mismo del lenguaje,
me hiciera estar con vos.

Aunque, vos, silenciosa.

Te pregunto qué hora es.
Pareces preocupada.
O el magnetismo de esa tierra
te ha repartido el hierro en las tinieblas.

¿Qué más está en tu mente?
¿Cuánto ocupo yo de ella?

Tu mente va a 500 pensamientos
por segundo.
La mía se evapora,
dejando un esqueleto.

Pero a veces, ESTÁS conmigo,
Y esos son los momentos que amo.

"Vámonos de aquí".

(Yo. Noviembre, de 2010)