jueves, 16 de junio de 2011

Una anécdota sobre palitos de la selva





Cuando arranqué la web de Señor del Kiosco en 2004, quería, obviamente, que más gente visitara la página y se suscribiera a mi envío semanal gratuito. Una de las ideas que se me ocurrió, para fomentar el tráfico, fue regalar 1 palito de la selva, junto con dos chistes de Señor del Kiosco, para leer en el viaje en subte. Básicamente, me paraba en la boca del subte D, en la estación 9 de julio, y repartía estos deformes ensamblados. Seguramente pocos se habrán convencido de que no los quería envenenar. El resto agarraba el palito y tiraba el chiste al cesto (tremendo dolor). Obviamente la fotocopia en blanco y negro no ayudaba en lo más mínimo a un chiste que originalmente era a color. El tráfico de visitas nunca aumentó y consideré la acción un fracaso rotundo. Después se me ocurrió hacer un diario y a eso le fue mucho mejor.
Detalle: observen la tira de Macanudo pegada debajo del monitor. Era un fan.