miércoles, 12 de octubre de 2011

Llamosas on Dylan



Le estoy pidiendo a alguno de mis amigos que escriban qué significa Dylan para ellos. Y lo voy a ir publicando acá. ¿Por qué hago esto? No tengo la menor idea. Me pareció divertido supongo.
El primero en hablar de Bob será mi amigo José Llamosas, con quien compartí durante 11 años encuentros esporádicos y canciones incompletas en salas de ensayo. Llamosas es además el bajista de Rómulo y Remo. Tiene un saber enciclopédico de la historia del rock. En su blog lo refleja. Gracias José.
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¿Qué significa Dylan para mí? No podría decir que Dylan es para mí una presencia constante, ni un segundo padre, ni siquiera un gran ídolo. Antes que nada, para mí es un referente de esa época tan especial que fueron los 60. Desearía tener una máquina del tiempo para viajar a aquellos años para verlo a Bob electrificándose en el festival folk de Newport o tocando enfurecido “Like A Rolling Stone” después de soportar los abucheos del público inglés. Para mí, son dos hechos definitivos de la historia contemporánea.
Es que ya sé que hay muchos Dylans, pero mi preferido va a ser siempre el de Bringing It All Back Home o Highway 61 Revisited. Me quedo paralizado cada vez que escucho sus canciones o cuando veo fotos o imágenes de esa época. Visto a la distancia, su impacto todavía es increíble. Su música a veces es básica, su poesía es intrincada, pero eso no impide que lo admire (al contrario, creo que me hace admirarlo más).
Todo lo que vendría después también está buenísimo (Blood On The Tracks e Infidels son dos de mis discos preferidos), pero el Dylan que me emociona es aquel que de mediados de los 60. Así que, más que seguir escribiendo, recomiendo ver el excelente documental No Direction Home, que explica a la perfección lo que Dylan significa para mí. Una historia de vida apasionante sobre un genio iluminado, cuyas obras ya son eternas. Pero más allá de si es un genio o no, y aunque su arte sólo me importara a mí, seguiría pensando que es igual de impresionante y emotivo. Una vez que la entendiste, la música de Dylan emociona, (especialmente la de aquel período dorado). Una buena canción que emociona no la cambio por nada. Y Dylan nos regaló un montón.