domingo, 30 de octubre de 2011

Sociedad Argentina de Webhistorietistas: "Somos hippies con acceso a Internet".

Sociedad Argentina de Webhistorietistas

Creo que deberíamos fundar la "Sociedad Argentina de Webhistorietistas". Loris Z. su primer presidente. Promover la exploración y aventura.

"Sociedad Argentina de Webhistorietistas". ¿Quién más adhiere?. Propongo a Loris Z. como organizador. ¿Que beneficios podríamos obtener?

Fanzine

miércoles, 26 de octubre de 2011

Ranking de Beatles



Dime qué Beatle prefieres y te diré cómo eres.

Este es mi ranking:
1. John
2. George
3. Ringo.
4. Paul

*Pueden responder en mi Fakebook on mi Twider.

viernes, 21 de octubre de 2011

Mauma on Dylan



A continuación el mail de mi amigo Mauma (ex guitarrista, actual baterista de PELS y compositor de P.T) sobre Dylan. Me impresiona que los dos hayamos vivido la misma experiencia, en tiempos similares y que nos haya sucedido lo mismo con el mismo documental. Sin haber hablado del tema previamente. Y que ahora también estemos en momentos muy similares y compatibles de nuestras vidas. *Además tenemos la misma remera de Dylan, que yo le copié.

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Volví a leer tu pregunta y me dí cuenta que nunca antes lo había pensado, así que lo voy a descubrir mientras te contesto.
Recién leí lo que contestó Tingo, y me sentí identificado, porque Dylan viene retumbando desde que tengo 15 años, pero nunca le di pelota, de hecho me parecía irritante o aburrido. No me llegaba en lo absoluto y aún no sabía que muchas canciones de bandas que me fascinaban, eran de él.

No fue hasta hace apenas 2 o 3 años que estaba de viaje y una noche que no salí, puse un documental que me baje de Scorsese sobre Dylan. Duraba como 4 horas pero me lo fumé. Cuando terminó me dieron ganas de verlo otra vez, me baje toda la discografía, en realidad solo los primeros 10 años, antes de su "accidente" de moto.

Al día siguiente puse en el ipod los discos y salí a recorrer barcelona y me escuché todos de corrido. Ese documental fue un antes y un después. Me prendió el virus. No pude parar de escuchar, de hecho me había comprado una guitarra criolla en el viaje, entonces sacaba las canciones y las "cantaba" (algo que hago de muy mala manera). Leí sus letras, increibles, complejas y sencillas a la misma vez. No se si entendía lo que él quería decir, pero me hacía entender a mi manera.

Creo que sin el documental que me explicó quién o qué era Dylan y en qué contexto se desarrollo su música, nunca le hubiese prestado atención. Es parecido a lo que Eckart Tolle dice del "despertar espiritual", como que en un momento te llega, y ahí te pega. Entonces ahora llego a la conclusión que Bob Dylan para mí, fue como ese "despertar" que describe Tolle.

Más alla de una voz poco afinada, o 3 acordes, cuando escucho Dylan capto otra cosa. Me hizo dar cuenta que ya ni importa el sonido, o como suena la guitarra, sino que importa la veracidad de uno cuando toca (algo parecido me pasa con la Velvet Underground en modo grupal). Si intentas tocar un tema de Dylan, te das cuenta que suena como un tema de misa si no es cantado por él, porque nada mas cierto que la frase en inglés que dice "Nobody sings Dylan like Dylan". Ya no se trata de la composición en sí, sino lo que uno captaba mientras él la canta, algo mas allá de su voz, letra o música.

Eso es lo que me dejó Dylan a mí, un despertar que me hizo descubrir otro lado en la música.


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*Nota del autor del blog: La foto que tomé es del muy divertido libro "Bob Dylan Scrapbook".

jueves, 20 de octubre de 2011

Los hijos BOBos


Vamos a estar componiendo canciones acústicas este verano, en nuestra casa de la playa. Probablemente grabemos un LP en marzo. Estamos buscando productor en Nashville.

Tingo on Dylan



Acá pego el mail (con su consentimiento) que me mando Tingo, cantante de los Pels, con respecto a Dylan. También he escrito mucho sobre los Pels y sobre este cantante y compositor, uno de los voces más sinceras y talentosas que oí en este país, en este blog. Si quieren repasar algunas canciones de Pels, pueden hacerlo clickeando acá.

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Pablo, quizás te sorprendas, pero no significa demasiado Dylan para mi. Lo cierto es que hay ciertas cosas que aún no me entran, y eso se debe a que me tomo mis tiempos para meterme a fondo con un artista. Para citarte un ejemplo, siempre escuché a los Beatles. Desde pequeño. Y sin embargo no fue hasta que cumplí 22 años que descubrí el álbum blanco. Siempre supe que existía, pero me lo reserve.

A los Kinks los descubrí de mas grande aún, y hoy es una de mis bandas de cabecera.

Con Dylan quizás pase lo mismo, pero marco algunas diferencias.
Indudablemente Dylan es un artista mas tirado hacia lo que dice mientras canta. Y esa condición de trovador, de nuevo hombre, no me llegó tanto hasta ahora.

En esa línea me entra mucho mas Silvio Rodriguez, con el cual comparto el idioma, y de alguna manera, la condición de "latinoamericano".

Dicho de manera mas sencilla y descarnada, mientras suena Dylan, puedo apreciar algunas (no muchas) bellas melodías, cantadas verborrágicamente por un cantante de poco registro, y apoyadas sobre bases armónicas mas bien convencionales, de estilo folk. No me caben dudas de que algo muy importante estoy ignorando en esta descripción, pero eso es lo que aún no me llega.

Lo que mas me gusta de Dylan, son mis amigos que lo escuchan.

lunes, 17 de octubre de 2011

Edén: uno de los 1001 comics que tenés que leer antes de morir



Me acabo de enterar de que mi libro Edén fue incluido en la enciclopedia 1001 comics que hay que leer antes de morir. Este libro forma parte de la colección de libros "1001", que abarca libros que hay que leer, películas que hay que ver, discos que hay que oír, etc.

Este es el listado de los 8 comics argentinos que fueron incluídos en el libro, que abarca comics de todo el mundo y todas las épocas (los títulos están en inglés porque tomé la lista del site del autor):

Eden (2009)
Eternaut (1957)
Giraffes (1973)
Macanudo (2004)
Mort Cinder (1962)
Patoruzú (1935)
Sgt Kirk (1953)
The Complete Mafalda (1964)

Todavía no vi el libro y me enteré recién de que Edén fue incluido. Pero cuando tenga el libro en mis manos voy a postear la reseña que aparece y fotos de las páginas.

En este minisitio pueden ver el listado completo de comics y autores.


*Visto en el subte de N.Y. Una foto que me mandó mi hermana.

Edén de esta semana

viernes, 14 de octubre de 2011

Troche on Dylan

Acá va una de Troche sobre Bob. No voy a decir mucho más de este amigo en particular, ya que ya he escrito mucho sobre él en este blog y en otros. Comparto con él un cariño especial por The times are a-changing. También comparto el especial gusto por ese disco con otro amigo, Javier Velasco, quien también va a mandarme algunas consideraciones sobre Bob. A Troche le gusta mucho la guitarra y el espíritu en general en The ballad of Hollis Brown, aquel tema que dice que "tu pasto se está poniendo negro y no hay agua en tu aljibe". Me contó Troche que hizo el dibujo de abajo oyendo John Wesley Harding, el vaquero que era amigo de los pobres. Aclaro, por las dudas, que el texto de abajo es de él. Me mandó un texto y un dibujo. Me dijo que el texto no expresaba totalmente lo que sentía y que necesitaba dibujarlo. Yo le pedí si podía poner ambas cosas. Gracias Troche por el texto y la ilustración. Pueden visitarlo acá.
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Cuando escucho a Dylan quedo en un estado de tristeza verdadero y vuelvo a ser yo.
Un estado en el que vuelvo a creer en la humanidad.
En donde vuelvo a creer que una canción o un dibujo puede cambiar el mundo.
Y vuelvo a creer en el artista que se sincera y que lucha.

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miércoles, 12 de octubre de 2011

Cienperros on Dylan



Mi amigo Cienperros opina sobre Dylan. Con él tenemos una banda que tentativamente se llama "Hijos BOBos". En el verano planeamos escribir un disco entero con canciones acústicas, con ruido de pájaros de fondo (como hacía Zeppelin). Si quieren conocer su blog pueden pasar por acá.
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Soy un analfabeto musical.
Me gustan los trovadores.
Los cantautores que me producen alguna mundana emoción.
Las canciones cargadas de letras, las historias.
Me resultan simpáticos los vaqueros y las armónicas.
Sobre todo fuera de su hábitat natural.
Me caen bien los mitos.

Lo que más me gusta de Bob Dylan, es hablar sobre Bob Dylan.
Y que Pablo Jolenberguer me cuente historias sobre el bueno de Robert Allen Zimmerman.

Cómo viajar (un comic improvisado)



Para leer el comic entero hacé click acá o sobre la imagen.

Llamosas on Dylan



Le estoy pidiendo a alguno de mis amigos que escriban qué significa Dylan para ellos. Y lo voy a ir publicando acá. ¿Por qué hago esto? No tengo la menor idea. Me pareció divertido supongo.
El primero en hablar de Bob será mi amigo José Llamosas, con quien compartí durante 11 años encuentros esporádicos y canciones incompletas en salas de ensayo. Llamosas es además el bajista de Rómulo y Remo. Tiene un saber enciclopédico de la historia del rock. En su blog lo refleja. Gracias José.
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¿Qué significa Dylan para mí? No podría decir que Dylan es para mí una presencia constante, ni un segundo padre, ni siquiera un gran ídolo. Antes que nada, para mí es un referente de esa época tan especial que fueron los 60. Desearía tener una máquina del tiempo para viajar a aquellos años para verlo a Bob electrificándose en el festival folk de Newport o tocando enfurecido “Like A Rolling Stone” después de soportar los abucheos del público inglés. Para mí, son dos hechos definitivos de la historia contemporánea.
Es que ya sé que hay muchos Dylans, pero mi preferido va a ser siempre el de Bringing It All Back Home o Highway 61 Revisited. Me quedo paralizado cada vez que escucho sus canciones o cuando veo fotos o imágenes de esa época. Visto a la distancia, su impacto todavía es increíble. Su música a veces es básica, su poesía es intrincada, pero eso no impide que lo admire (al contrario, creo que me hace admirarlo más).
Todo lo que vendría después también está buenísimo (Blood On The Tracks e Infidels son dos de mis discos preferidos), pero el Dylan que me emociona es aquel que de mediados de los 60. Así que, más que seguir escribiendo, recomiendo ver el excelente documental No Direction Home, que explica a la perfección lo que Dylan significa para mí. Una historia de vida apasionante sobre un genio iluminado, cuyas obras ya son eternas. Pero más allá de si es un genio o no, y aunque su arte sólo me importara a mí, seguiría pensando que es igual de impresionante y emotivo. Una vez que la entendiste, la música de Dylan emociona, (especialmente la de aquel período dorado). Una buena canción que emociona no la cambio por nada. Y Dylan nos regaló un montón.

martes, 11 de octubre de 2011

Sobre Blood on the tracks



Peter Hamill escribe en las liner notes (esos textos que se escriben en los discos) de Blood on the tracks:

"So forget the clenched young scholars who analyze his rhymes into dust. Remember that he gave us voice, When our innocence died forever, Bob Dylan made that moment into art. The wonder is that he survived."

Algo como: "Olvidense de los enfurecidos jóvenes eruditos que analizan sus rimas hasta convertirlas en polvo. Acuérdense de que él nos dio voz, Cuando nuestra inocencia murió para siempre, Bob Dylan hizo de ese momento arte. Lo sorprendente es que sobrevivió."

Más adelante dice también que en Blood on the Tracks Dylan se ha corrido del escenario de la historia, el que estaba lleno de gente en los 60. Que ahora está solo. Que es un pelo en la piel de la tierra y que es a ese pelo solamente que le habla en este disco. Es decir, claro, que Bob se canta a si mismo.

A mi se me hace evidente en este disco que el niño poeta que cantaba y se movía como Verlaine y Rimbaud, de la mano de Ginsberg, Guthrie y Kerouac, en el Carneggie Hall, es ahora un señor con barba filosa.

Que pasó de ser el que describía la guerra en los 60 a explicar su dolor, tras la separación con su mujer. Y lo veo a Dylan llorando, lo cual parecería imposible en los discos de los 60 (Blood es de la mitad de los 70). Es raro ver al trovador llorando.

En los liner notes Hamill relaciona esto con una frase de Yeats que dice: "Hacemos retórica de nuestras peleas con otros y poesía de nuestras peleas con nosotros mismos".

Es increíble como Dylan se va enojando cada vez más en Idiot Wind. Sobre el final, directamente se caga a trompadas.

La última vez que se había enojado con esa intensidad había sido en Like a Rolling Stone. Después, hasta Cobain creo, no oí un grito como ese en el rock.

En el cierre de su reseña Hamill dice: "El arte totalitario nos dice que sentir. El arte de Dylan siente y nos invita a participar".

Sobre The tree of life



Un amigo me pidió que escribiera algo sobre The tree of life. El nombre de la película no me gusta nada. Y creo que una descripción lineal como ese título nada tiene que ver con la película, que es una experiencia etérea que se siente con las venas.

El árbol de la vida, para ser más locales, es la mejor experiencia cinematográfica que experimenté en mi vida. Y me alegra haberlo hecho junto a mi mujer. Y que los dos sintiéramos paz dentro de la sala del cine. Quiere decir que algo aún muy fuerte me ata a ella (la primera vez que me enamoré de M. L. fue cuando nos reímos en sincro al ver las primeras acrobacias de Tom Cruise cuando abre Misión Imposible 2).

The tree of life es medio una misión imposible. Una misión imposible porque el director, Terrence Malick te desafía desde el segundo uno, cuando ves a una cosa, que se supone que es un poco como el Nirvana, hablando, dialogando, sobre fondo negro. El cineespectador desprevenido se lo toma como una tomada de pelo y se pregunta por qué no eligió ver The Lion King en 3D, como su pareja había sugerido. Para mi, que estoy delante de él, es simplemente una patada en la nuca del director para que me despierte y me lo tomo como viene. Y no me lo tomo a la ligera. Estoy peleándome en mi interior. Entre lo sacro y sincero que encuentro en esta película, que es mística como el viento, y la estupidez humana, que no sabe cerrar el pico cuando es necesario. Me refiero a mi mismo, claro.

Y asi también es un poco el planteo de la película: podemos elegir el camino de la naturaleza o el camino de la gracia, decían las monjas, amigas de la flaca que es la protagonista. En este film, la naturaleza es un torpe pero buen tipo Brad Pitt y la gracia es una ágil pelirroja que te recuerda lo especiales que son las mujeres. Ella siempre está ahí mirando, observando de lejos. Ambos bailan entre luces y sombras, y luego se abrazan como si nunca se hubieran visto antes, en la orilla del mar.

Lo que tengo para decirte de esta película, Martín, es que es una película que no es para explicarse. Que es verdaderamente una experiencia. Generalmente salgo del cine medio aturdido. Esta vez salí sorprendido. Me quedé pensando. La vi un domingo de octubre a la noche. Y ahora es el martes después y son la una y veinte. Y todavía tengo esta película en la cabeza: la rastreo en YouTube, hago planes para verla otra vez en el cine esta semana, y mientras escribo esta tonta reseña tengo su banda sonora en los auriculares.


Comic para B.Ü.L.B




Hice un mini comic, que fue impreso por los muchachos de B.Ü.L.B, en Ginebra, Suiza. El comic trata sobre la situación actual de la tira de diario en el mundo, en relación con la novela gráfica. Me basé en el Tapiz de Bayeux, que en mi opinión es un comic de la edad media y en las tiras Peanuts y Krazy Kat.

En el siguiente link se ve la pequeña caja donde vienen los mini comics. Dentro de la caja hay cinco mini comics, de diferentes autores de todo el mundo. Vienen doblados como una acordeón e impresos en ambos lados. Subí las fotos a mi web porque Blogger las achica demasiado.

En este otro link, el oficial de B.Ü.LB, hay más información sobre esta caja y otras más. Hay una por cada letra del abecedario. También pueden comprar su caja.

martes, 4 de octubre de 2011

Sobre Krazy Kat

Un texto que me pidieron para el sitio de la librería y editorial Eterna Cadencia. Gracias a Florencia Parodi por la invitación.
Post original acá.

Me pidieron palabras sobre “un libro que le recomendaría a un amigo por puro capricho”. Ese libro tendría que ser el compilado –en forma de ladrillo– que editó la editorial norteamericana Fantagraphics en agosto de 2008, y que trae todos los dominicales a color de Krazy Kat, desde 1935 a 1944.

George Herriman, su autor, es, para mí, lo que Rimbaud es a la poesía o Picasso a la pintura: alguien que inventó su propio sistema. Herriman agarró el cómic en sus inicios y se puso a jugar como un perro con un hueso nuevo. Todos los días hacía eso. Se nota que él se divertía. Y lo hizo durante muchísimos años, sin parar. Cada vez mejor. Él me demostró que, como dice William Blake en sus proverbios, “crear una pequeña flor es un trabajo de siglos”.

El autor de Krazy Kat, descendiente en parte de nativos norteamericanos, estaba, en mi opinión, en contacto con el más allá. O por lo menos con un más allá que la vereda de enfrente de la calle donde vivo.

¿Cómo puede representarse ese espacio inmenso que hay en la “nada misma”? ¿Cómo interpretar la quietud y la paz de un paraíso de silencio? J. R. R. Tolkien, como otros antes que él, eligió llenarlo de vegetación. Herriman, en cambio, le sacó todo el follaje al paraíso, instaló un gato, un ratón y un perro (entre otros seres), un par de montañas psicodélicas y encontró un lugar al que pocos han regresado desde entonces (tal vez sí Charles M. Schulz). ¡Y lo hizo cuando aún el medio no había aprendido a caminar!

Es como si el revolucionario Bob Dylan se hubiese transformado en eléctrico en el mismo momento en que el folk norteamericano estaba surgiendo. Así de radical veo el trabajo de Herriman y también su legado. El tipo sacudió las bases, tal vez sin saberlo, desde el comienzo. Despojó los escenarios hasta que se parecieran lo suficiente a los valles del desierto de Arizona que él conocía. Lo mismo que intentó hacer su contemporáneo, el genial Frank King, pero sin igual éxito, en las primeras tiras de Gasoline Alley.

Krazy Kat es como si tomaras al teatro “El Globo”, donde presentó algunas de sus obras Shakespeare, le sacarás las paredes y lo ubicaras en el desierto más surrealista que se te pueda ocurrir. Y luego cambiaras los actores por animales fantásticos. Lo interesante es que Herriman se quedó con algunas cosas prestadas del gran poeta inglés: tomó el ritmo del teatro isabelino y los mezcló con el léxico de la calle de Nueva Orleans. Así inventó su propio idioma.

Composición, color, guión, tipografía, línea….Krazy Herriman hizo todo. Todo de un saque. Y nos dejó con muy poco por hacer. No creo que ningún cómic de la historia, y admito que es una breve historia, se haya acercado a la bestialidad que supone Krazy Kat.

A cualquiera que me pida vivir el valor como material de elevación espiritual que puede tener el cómic, le diría que lea Krazy Kat. Que mire a través de esas viñetas, que si es posible las acompañe con una noche solitaria de verano. Y se dará cuenta, tal vez, en el mejor de los casos, lo que Krazy significa para mí: un elenco que puede ser tan intenso como la noche misma.