viernes, 21 de diciembre de 2012

Fierce grace

Esto es un estudio para una solapa de mi próximo libro con Sudamericana, que finalmente no usé. Tiene que ver con un año que se tornó difícil para mi, pero que, guiado por ciertas personas, pude terminar de surfear bien. A veces toda esa brea se transforma en luz realmente. Gracias a la gente que ayuda, que dedica su vida al otro. La frase "Gracia furiosa" es de Ram Dass. La imagen está basada en el ícono de "Peligro alto voltaje". Claro que en este caso el rayo no mata. No sé por qué estoy explicando todo esto. Pero ahí está. Una imagen no usada, que sin embargo dice mucho de cómo me siento ahora. Saludos.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Nueva Tierra

Bienvenidos a la Nueva Tierra.
Mientras los ángeles los guían a sus aposentos
prepararemos el Banquete de Bienvenida.
Y los Carruajes de Fuego los transportarán hasta la Puerta.
Y podremos brindar, más tarde.
Por la llegada de una Nueva Era.
Era de la paz, el amor
y la conciencia eterna. 

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 Kioskerman. 21 de diciembre de 2012.

martes, 27 de noviembre de 2012

Top 10 comics (1986-2012).


Mi reseña de Sábado


Sábado de Cienperros es una combinación invisible de experiencias, saberes y sentimientos. Se inserta en un proceso de búsqueda que quedó en pausa, interrumpido momentáneamente por la atención que demandó la emoción y la adrenalina de una serie larga de partidos de fútbol. No entiendo nada de fútbol ni siento nada por el deporte, pero desde el costado del comic puedo reconocer algo muy poderoso en la obra. En su combinación de lenguaje poético, acciones de circo y entendimiento en primera persona del sudor del hincha. En su manejo del diseño gráfico, del color, de los balances entre negros y blancos. Del ritmo. El autor es una de esas personas que dibujaron siempre y, si bien Sábado es un esfuerzo que surge de declaraciones espontáneas mientras River la pasaba más o menos mal en "la B", arrastra un caudal importante de experiencia. Como si la experiencia fuese una bolsa de arpillera desde donde podríamos extraer cuadernos de bocetos, diseño gráfico, Sempé, Salinger, Di Caprio, Dylan, Enzo, libros infantiles ilustrados para niños, fanzines y mini comics. Y claro, él. No es casual, tal vez, que Esteban Serrano se haga llamar Cienperros. El sujeto tiene cien habilidades diferentes relacionadas con la expresión visual, que ha venido practicando durantes décadas. Y, como decía, Sábado es un poco un punto de culminación (sin ser clausura) de su trabajo anterior. Es parte de un proceso, pero tal vez un hito en el mismo. Principalmente veo conocimiento en ese comic. Nada es azaroso. Desde su organización hasta el ritmo de lectura. ¿Parece dibujado apresuradamente? Es a propósito: busca captar la emoción del momento, como si el hincha -en lugar de saltar sobre las tablas- estuviese golpeando el papel con un marcador negro de tinta pigmentada y unas manchas magentosas de Edding. El tema es que es necesario haber transitado un camino para llegar a ejecutar ese tipo de dibujo y salir airoso. Cienperros lo logra y crea una obra que es placentera para el ojo. Solamente la tapa es de una belleza digna de admirar: miles de diminutas caras en blanco y negro, repetidas del plantel que sacó a River de la B. Adentro lo saluda Enzo Francescoli, en el prólogo, y le agradece por haber guardado una crónica de tal suceso. Yo me pregunto si alguien, en toda la Argentina, fue capaz, durante ese tiempo, de guardar este relato épico con la misma intensidad que Cienperros. El dibujo delata esa furia, esa velocidad. Podría decir que Sábado es un trabajo periodístico, pero como si el periodismo buscase reflejar la subjetividad y no la objetividad de los hechos.

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Sábado, de Esteban Serrano (Cienperros)
Galería Editorial, 2012.
21 x 29,7. 48 páginas

Puntos de venta en el sitio de la editorial:
http://www.galeria-editorial.com.ar/

Links del autor:
http://cienperros.tumblr.com/
http://nosomoshungaros.blogspot.com.ar/
http://www.facebook.com/esteban.serrano.96?ref=ts&fref=ts

Edén de esta semana

martes, 20 de noviembre de 2012

El acto de mirar una vieja foto tuya.

Tu cuerpo es fuego. Sos un canal, sos un portal. Nadie te conoce, como yo te conozco. Estamos en la misma frecuencia. Yo sé como te sentís. Somos amigos principalmente. Nos hicimos amigos y luego nos amamos. La vida nos fue llevando. Ahora te veo y sé quién sos, puedo entender lo que te pasa por adentro. Tu sonrisa es la de las hadas del bosque gitano. En este momento te veo, en una foto de cuando eras niña. La mitad de tu cara está oscurecida por una sombra. En la sombra te veo como sos ahora: una madre, adulta. En la otra veo a la niña, luminosa, pero frágil. Y me pregunto si nos hubiésemos sentido atraídos, campos de energía, en aquella playa, aquel día, cuando el sol pegaba de esa manera sobre la arena. Si te veo en esa foto, sos aún más evidente para mi. La luz se te escapa por la piel. Ahora veo tu cara de adulta, entera, proyectada sobre tu rostro de niña. Sos la misma. Pero en la foto de niña te descubro con mayor facilidad. Lo certifico, te conozco, sé quién sos. Y te entiendo. Entiendo que no cualquiera puede comprenderte. A mi me pasa lo mismo. Entiendo que puedas sentirte aislada. Siento que flotamos en campos energéticos similares. Y yo también puedo quedar extrañado del mundo en pocos segundos. Te amo. Solo sé que te amo. Solo puedo decir eso. Es la única cosa de la que estoy absolutamente seguro. Moriría ahora mismo para probar mi postura. Retírenme el cuerpo en este momento si fuese necesario demostrar mi insistencia. Porque no es un pensamiento, se me escapa desde adentro. Tu luz atrae mi oscuridad y la transforma en luz, todo el tiempo. Te amo, es lo único de lo que estoy absolutamente seguro. Sos un hada y en tu cabeza brilla una corona de velas eternas. Si te hubiese conocido a esa edad, hubiese abandonado mi ejército de elfos fracasados y te hubiese servido, reina hada. Yo te entiendo, sé dónde estás, puedo comprender lo que te sucede. Tal vez podrías levantarte ahora y acompañarme hasta la orilla. Luego te propondría subirnos a una ola que nos permitiera flotar sobre su espalda. Y nos fundiríamos en una gran bola de fuego en el mar, que desde lejos sería confundida con un faro, por los marinos mercantes.

 //Kioskerman.Noviembre 2012

martes, 23 de octubre de 2012

Intento de dibujo y traducción, al español, de una tira de James Kochalka (americanelf.com) del 18 de octubre de 2012.


martes, 25 de septiembre de 2012

El día en que no conocí a Anders Nilsen


Lo primero que hice cuando llegué a Nueva York, en 2005, fue ir a una comiquería: Jim Hanley´s Universe. Nunca había visto algo igual, tantos comics. Parecía un supermercado Coto, pero de comics. El primer comic al que fui, de entre todos (estoy hablando de cientos de ediciones lujosas en tapa dura de cosas que yo amaba y otras por conocer) era un fanzine. La primera razón fue que yo hacía fanzines y la segunda debe haber sido el destino. O tal vez, al revés, claro está.

El que me llamó la atención, como un imán, fue un fanzine que se llamaba "Big Questions", escrito por un tal Anders Nilsen. No me puedo olvidar ese momento, porque veo un punto de inflexión ahí. Luego, desde Buenos Aires, seguí comprando ese fanzine por correo (algo que hoy sería bastante difícil de hacer) y más adelante compré "The End" y "Don´t go where I can´t follow", en mi opinión las obras maestras de Nilsen, y dos de los mejores comics de la historia del medio.

Leí esos comics (en especial el más crudo, The End) apenas fueron publicados, en un momento de mi vida en el cual podía sentirme identificado con lo que narraba su autor. Es autobiográfico, nada es ficticio. Yo no vivía la exacta misma situación, pero la tocaba muy de cerca.

Leer ese comic me hizo mejor persona, me elevo, me sostuvo, me contuvo. Algo parecido a lo que habían hecho Tintín, Lucky Luke, Ásterix o Dragon Ball en mi infancia y adolescencia, pero ahora desde un lugar más profundo.

El libro que estaba haciendo y terminé de completar, alentado por Chris Oliveros, el dueño de la editorial Drawn and Quarterly, fue como The End: una forma de canalizar el dolor, de aprender y de salir transformado de la experiencia.

En The End, Nilsen habla de su "futuro robado". La cuestión invisible es que ese "no futuro" es lo que destruye su ego y termina mostrando la luz al final del libro.

 Hace poco Nilsen ganó el prestigioso premio Ignatz, del comic independiente norteamericano, por la compilación de aquel fanzine que había comprado, "Big Questions". Yo lo compré durante todos estos años, mientras él lo completaba en capítulos entregables. Pero no tengo duda que "The End" es tremendamente superior. Aunque dudo que Estados Unidos esté preparado hoy para entender la dimensión de esa obra. No sé, algo con expresar los sentimientos no les termina de interesar.

Este año me habían invitado a un festival de comics donde estuvo Anders Nilsen. El festival se llama "Entreviñetas" y tuvo lugar en Colombia. No pude ir porque tenía fecha de parto para mi primer hijo. No me arrepiento, luego de sostenerlo en brazos. Y luego la vida me demostró que era más que necesario que permaneciera en Buenos Aires. Pero fantaseo y me queda la duda de qué le hubiese dicho si me lo hubiese cruzado allí, una persona que fue tan importante en mi formación. Tal vez alguna estupidez total y es mejor que todo haya resultado de este modo.

viernes, 21 de septiembre de 2012

La Gran Ola


Aquí me tienes, todo lo que soy, todo lo que has decidido que sea.
Ahora ya no opongo resistencia, ahora te entrego todo.
Ahora estoy vacío como el aire que me rodea.
Y ya no tengo palabras que agregar al mundo.

¿Qué nos pasó?
O debería decir ¿dónde están ahora nuestros cuerpos?
Me levanté una mañana y te abracé.
Y luego era otra mañana y ya no estabas.

¿Has notado que, donde no había nada, ahora hay un nuevo milagro?
¿Es ese el precio de todo este sufrir?
¿Qué nos toca? ¿Ésto nos toca? 
Me río entonces, abrazo todo este amor
clavado en una estaca de acero.
¿Esa nave de esperanza y ensueño que duerme a nuestro lado,
es un niño?
Oh ¡Sí que lo tomaría!
y entregaría mi cuerpo
una mil y veces
por esa brasa luminosa que me observa.

Y dentro de su mirada veo el océano que hundió la Atlántida.
Y en sus manos observo las llameantes lanzas de Aquíles.
Y cuando duerme, sobre mi pecho, oigo la voz de Eolo.

Mientras observo el devenir de este juego
te veo iluminarte, veo la gloria en tus ojos,
te veo despertar, veo la luz en tus pupilas.

Mientras observo el transcurrir del cambio
te sostengo en mi brazos
y sostengo al niño en mis brazos.
Y ambos me dan lecciones acerca de la verdad.

Ya no tengo nada que decir.
Mi océano, que antes inundaba mi mundo,
ahora está seco e inútil yace.

Y me duele la visión que tengo
de mi existir anterior quebrantado.

Pero escupo todo por la borda.
Y luego me sumerjo entre las olas,
siento el agua que comienza a llenar mis pulmones,
y el aire que se agota paulatinamente.

Y me dejo ir a otro lado
donde ya no necesito que me digan por mi nombre,
donde aquel que se resiste
es aquel que queda separado, para siempre,
de los majestuosos rayos del Sol.

A ti dedico este momento,
a tu fuerza, tu sacrificio.
A ti dedico mi vida, 
y nadie jamás podrá entender
aquello que veo en tu cuerpo,
ahora ya casi traslúcido.

Permiteme servirlos a ambos.
Estos son mis brazos
y mis cuchillos,
preparados para la caza y la defensa.
Cuchillos de arena
dispuestos a desaparecer en silencio
cuando llegue la Gran Ola.

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Kioskerman . Septiembre 2012

miércoles, 22 de agosto de 2012

Carta para mi hijo recién nacido

Teo;

Hola, soy tu papá. Tengo 32 años en este momento y vos dormís ahora en tu cuna, junto a tu mamá. Tenés tan solo 7 días de vida. Aunque para mi han representado 7 ciclos vitales.

Quería dejarte algunas cosas dichas desde este lugar. Tal vez mañana ya no esté acá como esta forma. Porque nada permanece.

Te vi llegar un jueves a la noche. Te vi salir a este plano a través del portal entre este mundo y el otro, entre las piernas de tu madre. El lugar estaba iluminado, como mi corazón y todo mi cuerpo en ese momento.

Llegaste con un grito para educarme. Yo, que me creía tan sabio, me volví un infante cuando me miraste con tus ojos, más profundos que la sustancia que compone el universo.

¡Bienvenido a Terra! Me han designado como tu guía. Lo primero que voy a decirte es que no sé de qué se trata. Estoy acá desde hace un tiempo ya y solo me di cuenta de esto: no me sirve de nada preguntarme de qué se trata o intentar averiguarlo.

Alguien me habló alguna vez de las “grandes preguntas” del ser humano. Supuestamente: “Para qué estamos acá y a dónde vamos”. Las busqué, en vano, por mucho tiempo y lloré mis lágrimas con presión elevada a partir de ellas. Luego me di cuenta de que quería estar en paz. Solamente estar en paz. Y que esas preguntas me traían cualquier cosa menos paz.

Lo mejor que me pasó en la vida, hasta ahora, es tu mamá. No sé si te habrás dado cuenta ya de lo que ella significa para mí. Tal vez oíste alguna cosa cuando estabas adentro de su útero. Tal vez también conociste mi costado más oscuro e inconsciente. Olvidate de eso, no es quien soy.

El amor es lo único que encuentro eterno e intocable. Lo sentí, seguramente, cuando tenía tu edad y lo sigo sintiendo ahora. Lo que pasa es que, a veces, permanece oculto y es difícil encontrarlo. Tu mamá siempre me dio una llave. Cuando la miro a los ojos siento el abrazo de la divinidad. Cuando me sonríe, todo es posible. Y cuando me habla al oído, entro en acción verdadera.

Debiste haberla visto con el coraje que te trajo a este mundo. Lo único que le importaba era que vos te materializaras. Dio su vida por vos, por primera vez, en esa sala de operaciones.

Mi historia no tiene importancia. Lo que hice no tiene importancia. Lo que voy a hacer no tiene importancia. Pero tu presencia, ahora, es sagrada para mí. Hace un rato estaba sentado en un sillón con tu cabeza apoyada contra mi pecho desnudo. Tus pequeñas manos, de dedos largos, me rascaban la piel.

De lo que aprendí, lo más importante es que estoy acá para aprender y que la mejor forma de aprender es dejando que las cosas sean, siendo uno el espacio para los acontecimientos del existir. Tal vez te mencionen la palabra “sufrimiento” y luego lo experimentes con absoluta intensidad. Raspa y hace doler el cuerpo. No hay nada que hacer.

Aunque quisiera, no podré evitártelo. Ahora, cuando lloras y tiembla tu labio inferior, quisiera apagar tu sufrimiento de cualquier manera. Pero ya aprendí, conmigo, que eso no es posible, que lo que tenga que ser, será. Y que aceptarlo, aunque duela, es la mejor manera de medirse con el sufrir.

Mi hora llegó, hice lo mejor que pude en mi juventud. Publiqué un pequeño libro que es mi ínfimo aporte al conocimiento de la dimensión interior. Ahora te paso la antorcha y me dispongo a aprender de vos. Lo que podía descubrir solo, ya fue descubierto. Ahora vivo en tándem con vos.

Somos bebés criando bebés. Y los bebés cuidados serán luego cuidadores. Ese es el ciclo que veo, la evolución del ser humano, del universo. Alégrate por poder observar semejar sinfonía.

Te recomiendo que aprendas a bucear en tu interior, que mires el cielo, que trepes a los árboles, que te dejes arrastrar por una ola, que leas a Tolkien y oigas a Dylan, que te emborraches alguna vez, que ayudes a tus hermanos, que ames a una mujer y que seas amado por ella.

No tengas miedo del mundo. No tengas miedo del miedo tampoco. El miedo está ahí, como los pensamientos, como el sufrimiento, pero vos no sos parte de él. Es tan solo algo que sucede.

Sos el regalo más extraordinario que me dieron. Y cuando te veo, sos, estás ahí, con una presencia innegable. Amo cambiarte los pañales, oler tus gases y cantarte canciones para intentar calmarte. Amo tu llanto, aunque me hace sufrir, me gusta oírlo, porque significa que estás ahí, realmente, conmigo.

Cuando te vi fue como ver a una estrella, que se ha hecho humana y luego ha decidido acompañar a un pobre vagabundo en un camino oscuro. Tanto amor, tanto amor que no puede contenerse y explota por los ojos en gotas de lágrimas.

Me gusta como dormís, con tu mano debajo del mentón, como un cachorro de león. Me gusta cuando sonreís durmiendo. Apenas tenés 7 días de vida y has revolucionado mi vida de 32 años.

Quiero vivir este ahora con vos y no perdérmerlo por nada del mundo. Quiero que bailemos en el pasillo a las 6 de la mañana con canciones que te invento, improvisando en el momento. Porque este ahora, con vos, es todo lo que hay. Y me ilumina cuerpo y alma.

Nada permanece y nuestras formas van a cambiar. Pero hoy las dejo ir, dejo que te hagas adulto y luego viejo, y luego te hagas polvo. Y yo también me hago viejo y me hago polvo. Observo eso y me doy cuenta de que aquello que verdaderamente nos une nada tiene que ver con estas formas temporales que somos. Que nuestro amor, como el que me une a tu mamá, pertenece a un lugar más profundo e intocable, donde siempre seremos uno. Y no habrá ya más dolor ni sufrimiento.

Tu papá, que te ama

(22 de agosto de 2012)

miércoles, 15 de agosto de 2012

Muebles con estampado de Edén

La marca Unimate está a punto de lanzar una serie de muebles, que van a tener este diseño de Edén estampado. Estoy muy contento con el resultado. Gracias a Guillermo E Bobbett por su visión concretada. Más info acá.