viernes, 3 de febrero de 2012



Fui a ver la última de Clint con muy baja expectativa, porque se mete con la vida de un político. Antes de verla me puse un poco a la defensiva contra la posible biografía tendenciosa. Sorprendentemente para mi, me ayudó a sentir algunas cosas que nada tienen que ver con Estados Unidos, sino más bien con el arte y el amor. No me lo esperaba. En otra época de mi vida, en la que estaba cargado de ideologías, creo que me hubiese provocado reacciones negativas.

Admiro como Eastwood o Di Caprio son cada vez mejores en sus respectivos oficios. Di Caprio arma todo el relato con la voz solamente.