jueves, 15 de marzo de 2012

Leer Riel otra vez


Lo que me interesa del comic es la expresión del Ser. Por el autor. Cuando un cuerpo humano intenta comunicarme el espíritu. Eso encuentro en
King Cat. O en Tintín. O en Krazy Kat. Cuando el comic no es un simple medio, sino que queda imbuido de ese espíritu en si mismo. O, trazando un paralelismo musical, como en el Live 1966 de Dylan o en el Unplugged de Nirvana.

Volví a leer Louis Riel de Chester Brown. Es un comic que hace todo lo contrario. Intenta comunicar la forma humana. Sus acciones y circunstancias. Brown, interesado en la política y no en las emociones humanas, toma distancia, se aleja.

Se concentra en la sucesión de acontecimientos. Lo hace como Winston Churchill definió a la historia: "una maldita cosa después de la otra". Pero eso produce algo extraño en mi, inesperado. La historia está tan bien narrada, con tanto amor y oficio, que eso la transforma en si misma, más allá del contenido, en algo bello, que me conmueve. No me interesa lo que cuenta, pero me fascina cómo lo hace.