lunes, 16 de abril de 2012

Si nos ponemos todos de acuerdo, o al menos un buen pedazo de la población, podemos reactivar el verano del amor.

viernes, 13 de abril de 2012

El mundo está loco y yo quiero ir



Esto es demencial: Ware, Seth, Brunetti, Spiegelman, Clowes, Crumb, Sacco...¿Alguien me invita un pasaje a Chicago?

Caballos



Cuando era chico tenía un caballo que se llamaba "Bochín". Digo "tenía", no es que fuera mío, pero era el que usaba y yo, llegando poco a poco al ego, ya me lo había adueñado en mi imaginación. Era un caballo que había sido usado para correr picadas y solía dispararse si lo dejabas ir demasiado. Lo que le pasaba es que su instinto animal lo llevaba a recordar el impulso de la carrera.

Una vez se me disparó por un camino de tierra que desembocaba en la ruta. Yo tenía puestos unos guantes de cuero, porque me disfrazaba de Lucky Luke, y no podía frenarlo, porque las riendas se me patinaban de las manos cuando tiraba de ellas. La situación era desesperante y, temiendo lo peor, me tiré del caballo. Me entregué a lo que fuera, porque el caballo estaba galopando completamente desbocado. Me debe haber atajado un fantasma, porque no me pasó nada. Me acuerdo completamente de la sensación de paz que sentí cuando me tiré al vacío, entregándome a los pastos largos de la zanja del costado del camino.

Otra vez el "Bochín" se me disparó cuando estaba persiguiendo una vaca que se había alejado del conjunto. Me levantaba en la madrugada para ir a ayudar con tareas como arrimar vacas y llevarlas de un lugar a otro. Es lo que había que hacer y el caballo era la herramienta. Esa vez tampoco pude pararlo y siguió corriendo, atravesando el campo, hasta que se llevó puesto un alambrado, lo quebró y recién ahí paró repentinamente.

Otro caballo complicado era un petiso que se llamaba "Chupete". Era bien hijo de de su madre y rebelde. Era un petiso chivón. Con un amigo apostamos a ver quien podía domarlo. En realidad, quien aguantaba más tiempo arriba. A mi amigo le corcoveó y lo tiró de un saque. A mi me terminó estampando contra unas ramas y así me tiró. No le guardo rencor y además gané la apuesta.

Después me acuerdo del "Jilguero". Era un manso, pura bondad. Era como un monje Zen. El "Jilguero" era el caballo para los chicos, no había problemas con él. Terminó siendo violado por un grupo de toros, cuando sin querer, cometieron el error de mezclar animales que no debían ser mezclados, en un potrero. El pobre murió. Me imagino lo que habrá sufrido. Yo me enteré hace muy poco de esto. Mis viejos, sabiamente, no me lo contaron en el momento. "Jilguero", te recuerdo, allí donde estés.

Pasé mucho tiempo de mi infancia arriba de caballos. Eran mis mejores amigos, los caballos y los perros. Para alguien que no tuvo hermanos varones y que pasaba tanto tiempo solo, eran amigos. Los extraño. No entiendo por qué no aparecen en Edén. Tal vez están más allá inclusive de eso.

domingo, 1 de abril de 2012

Éden en Francia




Lucas Varela me mandó estás fotos del Edén en francés, en una librería de Paris.