martes, 27 de noviembre de 2012

Top 10 comics (1986-2012).


Mi reseña de Sábado


Sábado de Cienperros es una combinación invisible de experiencias, saberes y sentimientos. Se inserta en un proceso de búsqueda que quedó en pausa, interrumpido momentáneamente por la atención que demandó la emoción y la adrenalina de una serie larga de partidos de fútbol. No entiendo nada de fútbol ni siento nada por el deporte, pero desde el costado del comic puedo reconocer algo muy poderoso en la obra. En su combinación de lenguaje poético, acciones de circo y entendimiento en primera persona del sudor del hincha. En su manejo del diseño gráfico, del color, de los balances entre negros y blancos. Del ritmo. El autor es una de esas personas que dibujaron siempre y, si bien Sábado es un esfuerzo que surge de declaraciones espontáneas mientras River la pasaba más o menos mal en "la B", arrastra un caudal importante de experiencia. Como si la experiencia fuese una bolsa de arpillera desde donde podríamos extraer cuadernos de bocetos, diseño gráfico, Sempé, Salinger, Di Caprio, Dylan, Enzo, libros infantiles ilustrados para niños, fanzines y mini comics. Y claro, él. No es casual, tal vez, que Esteban Serrano se haga llamar Cienperros. El sujeto tiene cien habilidades diferentes relacionadas con la expresión visual, que ha venido practicando durantes décadas. Y, como decía, Sábado es un poco un punto de culminación (sin ser clausura) de su trabajo anterior. Es parte de un proceso, pero tal vez un hito en el mismo. Principalmente veo conocimiento en ese comic. Nada es azaroso. Desde su organización hasta el ritmo de lectura. ¿Parece dibujado apresuradamente? Es a propósito: busca captar la emoción del momento, como si el hincha -en lugar de saltar sobre las tablas- estuviese golpeando el papel con un marcador negro de tinta pigmentada y unas manchas magentosas de Edding. El tema es que es necesario haber transitado un camino para llegar a ejecutar ese tipo de dibujo y salir airoso. Cienperros lo logra y crea una obra que es placentera para el ojo. Solamente la tapa es de una belleza digna de admirar: miles de diminutas caras en blanco y negro, repetidas del plantel que sacó a River de la B. Adentro lo saluda Enzo Francescoli, en el prólogo, y le agradece por haber guardado una crónica de tal suceso. Yo me pregunto si alguien, en toda la Argentina, fue capaz, durante ese tiempo, de guardar este relato épico con la misma intensidad que Cienperros. El dibujo delata esa furia, esa velocidad. Podría decir que Sábado es un trabajo periodístico, pero como si el periodismo buscase reflejar la subjetividad y no la objetividad de los hechos.

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Sábado, de Esteban Serrano (Cienperros)
Galería Editorial, 2012.
21 x 29,7. 48 páginas

Puntos de venta en el sitio de la editorial:
http://www.galeria-editorial.com.ar/

Links del autor:
http://cienperros.tumblr.com/
http://nosomoshungaros.blogspot.com.ar/
http://www.facebook.com/esteban.serrano.96?ref=ts&fref=ts

Edén de esta semana

martes, 20 de noviembre de 2012

El acto de mirar una vieja foto tuya.

Tu cuerpo es fuego. Sos un canal, sos un portal. Nadie te conoce, como yo te conozco. Estamos en la misma frecuencia. Yo sé como te sentís. Somos amigos principalmente. Nos hicimos amigos y luego nos amamos. La vida nos fue llevando. Ahora te veo y sé quién sos, puedo entender lo que te pasa por adentro. Tu sonrisa es la de las hadas del bosque gitano. En este momento te veo, en una foto de cuando eras niña. La mitad de tu cara está oscurecida por una sombra. En la sombra te veo como sos ahora: una madre, adulta. En la otra veo a la niña, luminosa, pero frágil. Y me pregunto si nos hubiésemos sentido atraídos, campos de energía, en aquella playa, aquel día, cuando el sol pegaba de esa manera sobre la arena. Si te veo en esa foto, sos aún más evidente para mi. La luz se te escapa por la piel. Ahora veo tu cara de adulta, entera, proyectada sobre tu rostro de niña. Sos la misma. Pero en la foto de niña te descubro con mayor facilidad. Lo certifico, te conozco, sé quién sos. Y te entiendo. Entiendo que no cualquiera puede comprenderte. A mi me pasa lo mismo. Entiendo que puedas sentirte aislada. Siento que flotamos en campos energéticos similares. Y yo también puedo quedar extrañado del mundo en pocos segundos. Te amo. Solo sé que te amo. Solo puedo decir eso. Es la única cosa de la que estoy absolutamente seguro. Moriría ahora mismo para probar mi postura. Retírenme el cuerpo en este momento si fuese necesario demostrar mi insistencia. Porque no es un pensamiento, se me escapa desde adentro. Tu luz atrae mi oscuridad y la transforma en luz, todo el tiempo. Te amo, es lo único de lo que estoy absolutamente seguro. Sos un hada y en tu cabeza brilla una corona de velas eternas. Si te hubiese conocido a esa edad, hubiese abandonado mi ejército de elfos fracasados y te hubiese servido, reina hada. Yo te entiendo, sé dónde estás, puedo comprender lo que te sucede. Tal vez podrías levantarte ahora y acompañarme hasta la orilla. Luego te propondría subirnos a una ola que nos permitiera flotar sobre su espalda. Y nos fundiríamos en una gran bola de fuego en el mar, que desde lejos sería confundida con un faro, por los marinos mercantes.

 //Kioskerman.Noviembre 2012